- Reconocer la causa del comportamiento agresivo e inapropiado.
- Intentar no discutir fuerte o pelearse, sino buscar soluciones pacíficas.
- Autocontrol: contar hasta 10, respirar profundo o alejarse de la situación que provoca ira.
- Responder a las bromas con asertividad, es decir, expresando lo que se siente sin ofender ni dejarse ofender.
- Convencer a los demás con tolerancia, respetando sus opiniones y derechos.
- Negociar con respeto, buscando acuerdos que beneficien a ambas partes.
- Empatía: compartir y ayudar a los demás, poniéndose en su lugar y entendiendo sus emociones.
- Eliminar las quejas del discurso de los adultos, evitando etiquetar o criticar al niño o niña que muestra agresividad o desobediencia.
- Establecer normas y límites claros, coherentes y consensuados, explicando las consecuencias de cumplirlos o no.
- Utilizar juegos terapéuticos que fomenten la autoestima, la cooperación, la expresión de sentimientos y la resolución de conflictos.
¡Los niños aprenden a controlar su agresividad, frustración y desobediencia cuando interactúan con sus padres, ayúdalo mediante el juego terapéutico!
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