CUENTOS INFANTILES

Cuento1

Un cuento de las emociones puede ser una buena forma de ayudar a los niños y niñas a reconocer y expresar sus propios sentimientos y los de los demás. Aquí te dejo un hermoso cuento de las emociones:

             El arcoíris de las emociones

Lucía era una niña muy curiosa que le gustaba observar el cielo. Un día, después de una tormenta, vio un arcoíris muy bonito que tenía siete colores: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta.

- ¡Qué lindo! - exclamó Lucía - Me gustaría saber qué significan esos colores.

Entonces, el arcoíris le habló y le dijo:

- Hola, Lucía. Soy el arcoíris de las emociones y cada uno de mis colores representa un sentimiento diferente. ¿Quieres que te los explique?

- Sí, por favor - respondió Lucía.

- Bueno, pues el rojo es el color de la rabia. Es una emoción que surge cuando algo no nos gusta o nos molesta. Nos hace sentir enfadados y tensos. ¿Alguna vez has sentido rabia?

- Sí - dijo Lucía - Una vez sentí rabia cuando mi hermano me rompió mi muñeca favorita.

- ¿Y qué hiciste? - preguntó el arcoíris.

- Pues le grité y le pegué - confesó Lucía.

- Eso no está bien, Lucía. La rabia es una emoción normal, pero no debemos hacer daño a los demás por ella. Lo mejor es respirar profundo, contar hasta diez y expresar lo que nos molesta con palabras. Así podremos calmarnos y resolver el problema. ¿Lo entiendes?

- Sí, lo entiendo - dijo Lucía - Gracias por el consejo.

- De nada - dijo el arcoíris - Ahora te voy a hablar del naranja. El naranja es el color de la alegría. Es una emoción que surge cuando algo nos gusta o nos divierte. Nos hace sentir felices y contentos. ¿Alguna vez has sentido alegría?

- Sí - dijo Lucía - Una vez sentí alegría cuando mi mamá me regaló un libro de cuentos.

- ¿Y qué hiciste? - preguntó el arcoíris.

- Pues le di un abrazo y un beso y le dije que la quería mucho - contó Lucía.

- Eso está muy bien, Lucía. La alegría es una emoción maravillosa que debemos compartir con los demás. Lo mejor es sonreír, agradecer y disfrutar de lo que nos hace felices. Así podremos contagiar nuestra alegría a los que nos rodean. ¿Lo entiendes?

- Sí, lo entiendo - dijo Lucía - Gracias por el consejo.

- De nada - dijo el arcoíris - Ahora te voy a hablar del amarillo. El amarillo es el color del miedo. Es una emoción que surge cuando algo nos asusta o nos preocupa. Nos hace sentir nerviosos y asustados. ¿Alguna vez has sentido miedo?

- Sí - dijo Lucía - Una vez sentí miedo cuando tuve que ir al dentista.

- ¿Y qué hiciste? - preguntó el arcoíris.

- Pues lloré y me escondí debajo de la cama - admitió Lucía.

- Eso no está bien, Lucía. El miedo es una emoción normal, pero no debemos dejar que nos paralice o nos impida hacer cosas importantes. Lo mejor es respirar profundo, pensar en cosas positivas y pedir ayuda si la necesitamos. Así podremos superar nuestro miedo y enfrentarnos a lo que nos asusta. ¿Lo entiendes?

- Sí, lo entiendo - dijo Lucía - Gracias por el consejo.

-🌈

                                Cuento 2 

                      EL NIÑO DESOBEDIENTE 
Érase una vez un niño llamado Pedro que no le hacía caso a nadie. Siempre hacía lo que le daba la gana, sin importarle las consecuencias. Un día, su madre le dijo que no fuera al bosque, porque era peligroso y había animales salvajes. Pero Pedro no le hizo caso y se escapó de casa cuando su madre no lo veía.

Pedro se adentró en el bosque, sin miedo ni precaución. Se divertía saltando sobre las piedras, trepando a los árboles y cogiendo flores. De pronto, vio una cueva oscura y se le ocurrió entrar a explorarla. Pensó que quizás encontraría algún tesoro o alguna aventura.

Pero lo que encontró fue un oso enorme y furioso que dormía en la cueva. Al oír el ruido que hacía Pedro, el oso se despertó y rugió con fuerza. Pedro se asustó tanto que salió corriendo de la cueva, pero el oso lo persiguió con rapidez. Pedro gritó pidiendo ayuda, pero nadie lo escuchaba.

Por suerte, un cazador que pasaba por el bosque oyó los gritos de Pedro y fue a ver qué pasaba. Cuando vio al oso detrás de Pedro, cogió su escopeta y le disparó al aire, asustando al animal. El oso se detuvo y se alejó de Pedro, que estaba temblando de miedo.

El cazador se acercó a Pedro y le preguntó si estaba bien. Pedro le dijo que sí y le agradeció por salvarle la vida. El cazador le dijo que había sido muy imprudente al entrar en el bosque y en la cueva del oso, y que debía obedecer a su madre. Pedro se dio cuenta de su error y prometió que nunca más volvería a desobedecer.

El cazador llevó a Pedro de vuelta a su casa, donde su madre lo esperaba angustiada. Pedro le pidió perdón a su madre y le contó lo que había pasado. Su madre lo abrazó y le dijo que estaba feliz de que estuviera bien, pero que debía aprender la lección. Pedro asintió y le dijo que había aprendido que la obediencia es muy importante para evitar problemas. 

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