La familia debe conocer qué es el autismo, cómo se diagnostica, qué tratamientos existen y qué derechos tiene su hijo o hija con autismo. También debe participar activamente en el proceso educativo y terapéutico de su hijo o hija, colaborando con los profesionales y las instituciones que le atienden. La familia debe ser la principal defensora de los intereses y el bienestar de su hijo o hija con autismo, y fomentar su autonomía, su inclusión social y su calidad de vida.
La familia también debe cuidarse a sí misma, ya que tener un hijo o hija con autismo supone un gran desafío y una fuente de estrés. La familia debe buscar apoyo emocional, social y económico, tanto dentro como fuera de la familia. La familia debe mantener una buena comunicación y una relación positiva entre sus miembros, respetando las necesidades y los sentimientos de cada uno. La familia debe buscar espacios de ocio, descanso y diversión, tanto individual como colectivamente.
La familia es el pilar fundamental para el desarrollo de las personas con autismo, y por eso debe ser valorada, reconocida y apoyada por la sociedad. La familia debe sentirse orgullosa de su hijo o hija con autismo, y celebrar sus logros y sus avances. La familia debe tener esperanza y confianza en el futuro de su hijo o hija con autismo, y en su propio futuro como familia.
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